Chivo representa un hito fundacional para la fundición Omnibus-Type, al ser su primera incursión en la arquitectura de las familias neogrotescas. Su diseño, bajo la autoría de Héctor Gatti, se inscribe en la tradición de las tipografías sin remates de corte racionalista, donde la claridad formal y la neutralidad actúan como ejes conductores de la legibilidad. El nombre, de origen coloquial, contrasta con la sofisticación técnica de su desarrollo, estableciendo una identidad robusta y versátil dentro del panorama tipográfico actual.