La familia tipográfica Marzo, proyectada por Ariel Di Lisio y digitalizada por Alejandro Paul, constituye un ejercicio de reducción ontológica en el diseño de caracteres. Su arquitectura se fundamenta en un trazo monolineal de espesor constante, el cual despoja a la letra de cualquier ornamento superfluo para alcanzar un estado de pureza natural. Esta propuesta se aleja de las modulaciones caligráficas tradicionales, apostando por una geometría esencial que dota a la mancha tipográfica de una elegancia definitiva y atemporal. Desde una perspectiva académica, Marzo ejemplifica el ideal modernista donde la forma sigue a la función, pero con una sensibilidad contemporánea que prioriza la armonía visual y el equilibrio de los espacios negativos.