Esta familia fue creada para el uso exclusivo de Editorial Progreso, una editorial especializada en libros de texto para educación primaria, con el fin de resolver la composición de palabras y frases cortas con las que, en México, se enseña a leer y escribir la letra manuscrita. Como ninguna fuente comercial cumplía con el modelo de escritura que los profesores demandan, la elaboración de estos textos se encargaba a un calígrafo, lo que implicaba retrasos y resultados no del todo predecibles.
Para reproducir fielmente el modelo caligráfico sin colisiones entre letras, fue necesario programar múltiples glifos alternativos y ligaduras. La familia se complementa con una negrita y una versión punteada. Las tres fuentes poseen los mismos espacios laterales, por lo que no hay flujo de texto al seleccionar una u otra.