La familia tipográfica Viento constituye un ejercicio de evolución y síntesis formal a partir del modelo clásico Brisa. Concebida bajo la premisa de una "estética de la rapidez", la fuente captura el dinamismo de una cultura en constante movimiento a través de un trazo deliberadamente rudo y gestual. Académicamente, Viento se posiciona como una respuesta a la demanda de una gráfica más humana y directa, donde la imperfección del dibujo manual se convierte en un activo de autenticidad. La obra de Koziupa y Paul trasciende la caligrafía tradicional para ofrecer una herramienta de alta gama que articula mensajes con una voz casual y orgánica, ideal para contextos donde la proximidad y la velocidad de lectura son factores determinantes de la identidad visual.