El lanzamiento de esta segunda familia tipográfica se articula conceptualmente a través de la apropiación de pasajes de la obra La vida y las flores, de Maurice Maeterlinck. La observación lírica de la naturaleza expuesta por el autor instigó una reflexión profunda sobre los hallazgos fenomenológicos inherentes al flujo del instrumento sobre el soporte; específicamente, sobre el ductus veloz y espontáneo, caracterizado por una tensión dialéctica entre la imperfección gestual y la asertividad formal. Se explora la escritura que emerge en la progresión lineal y la saturación azarosa de la tinta como recurso plástico.
Lady Dodó se constituye como la síntesis material de estos bocetos y reflexiones teóricas. En consonancia con su predecesora, Lady René, este sistema capitaliza las prestaciones de la tecnología OpenType para proponer una tipografía que concilia la sistematización digital con la impronta caligráfica personalizada, resultando en una morfología simultáneamente accesible y compleja. Gracias a un extenso repertorio de glifos alternativos —que abarca cajas altas, bajas y numerales— y a una programación rigurosa, la fuente facilita la composición de conjuntos tipográficos de gran riqueza visual y variabilidad de trazos de manera intuitiva.
Asimismo, la propuesta de Lady Dodó trasciende el signo alfabético estricto; incorpora un sistema de módulos ornamentales diseñados para la generación de patrones repetitivos y estructuras de enmarcado (orlas). La combinatoria de estos signos modulares habilita un espectro ilimitado de posibilidades decorativas.
Se presenta así Lady Dodó, dispuesta para su implementación y para inscribir su propia trayectoria en el diseño.