La serie Scrapbooker Set, desarrollada por Carolina Marando y Alejandro Paul, constituye un estudio sobre la intertextualidad visual y la preservación del recuerdo. Inspirada en la práctica del scrapbooking —entendida como la construcción de crónicas materiales mediante la convergencia de objetos heterogéneos—, esta colección de seis fuentes aborda la palabra como un elemento táctil dentro de la composición del diario personal. Académicamente, el set funciona como un sistema de anclaje semántico, donde cada variante tipográfica aporta una "voz" o personalidad distinta, permitiendo que la narrativa de la memoria sea fragmentada y, a la vez, cohesionada. El proyecto reivindica el acto de "escribir la propia historia" mediante una estética que emula la diversidad formal del mundo analógico y la sensibilidad del archivo privado.